En los últimos tiempos, en la Argentina, la inseguridad se
transformó en uno de los problemas sociales más importantes. Es un fenómeno
que, desde hace varios años a la actualidad, se ha ido acrecentando de tal
manera que afecta a todas las clases sociales por igual. Desde “arrebatos” en
la calle a hechos delictivos en propiedades privadas, la delincuencia parece no
tener solución. A esta difícil situación se suman la corrupción policial,
judicial y penitenciaria y las malas decisiones de los distintos gobiernos que
poco se preocupan por terminar con esta “enfermedad”.
En esta percepción de la realidad, los medios de comunicación
juegan un papel fundamental transmitiendo noticias que moldean la opinión de
los ciudadanos. Es a través de sus mensajes y contenidos, y gracias a su amplio
poder de llegada a los distintos sectores de la sociedad, que se configuran
opiniones, formas de pensar, de actuar y de sentir.
Esas formas de reproducir lo que ocurre en las calles,
lleva muchas veces a la estigmatización de los sectores más carenciados y
humildes como peligrosos. Esta discriminación se basa en asociar ciertas
características como la vestimenta, el color de piel o un tipo de barrio con
cierto imaginario de “delincuente”, que no es necesariamente real. Esto genera
consecuencias como paranoia, discriminación, exclusión y división social.
Si bien el fenómeno de la inseguridad es una difícil
realidad a la que la sociedad de nuestro país está sujeta y de la cual no hay
una rápida solución, sino que sólo podrá frenarse con medidas profundas a nivel
político, social, judicial y policial, también es cierto que los medios de
comunicación en ciertas ocasiones provocan una innecesaria sensación de miedo
en los ciudadanos.
Cada medio informa de acuerdo a sus propios intereses, ya
sea maximizando o minimizando los distintos sucesos de inseguridad. La forma de
informar de cada uno de ellos y la afinidad con distintos sectores de la
política hacen que sus discursos en prensa gráfica, radial o visual sean cada
menos objetivos. La subjetividad, la estereotipación y la estigmatización son
algunas de las características que dominan los relatos de los medios de
comunicación en la Argentina de los últimos años.
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